PACTO FEDERAL CASTELLANO
PACTO FEDERAL CASTELLANO.
Este viernes 2 de julio en el Ateneo Republicano de Vallekas tendrà lugar una charla debate que cerrarà la campaña “Construyendo Castilla” que hemos desarrollado desde principios de año.
La charla~debate, que comenzarà a las 19:30 girarà en torno al necesario y posible cambio de règimen, la repùblica, la actualidad y las propuestas de futuro para nuestra tierra, Castilla, todo ello desde la conmemoraciòn del Pacto Federal Castellano, que tuvo lugar en la I Republica.
Os invitamos a que os paseis por la charla.
www.izca.net
www.construyendocastilla.org
VIERNES 2 de JULIO a 19:30
Ateneo Republicano de Vallekas
C/ Arroyo del Olivar n 79 Metro Buenos Aires
Los llamados estados nacionales que hoy en día conocemos son las estructuras socio-políticas sobre las que se ha desarrollado a escala mundial el modo de producción capitalista. En su proceso de consolidación, las clases dominantes han manipulado y tergiversado la historia tratando de construirla en función de sus propios intereses.
A nadie se le escapa a estas alturas que pese a todos los intentos institucionales por presentar a la supuesta nación española como una realidad, única e indivisible, y a pesar de contar con una selección de fútbol convertida gracias a sus éxitos en primordial herramienta de unificación territorial, el estado español se sustenta objetivamente sobre una pluralidad de realidades nacionales, aunque en cada una de ellas existan diferentes grados de percepción y de identificación subjetivas.
Por este motivo es necesario tener en cuenta que por debajo de la historia oficial del estado español late en realidad la historia de los diferentes pueblos bajo su jurisdicción. Y si analizamos la historia colectiva de un pueblo en concreto, encontraremos diferentes momentos en los que las clases populares han logrado levantar proyectos políticos y sociales, con mayor o menor éxito, ajustados a sus propios intereses y opuestos a los del bloque dominante en el poder.
En la historia del Pueblo Trabajador Castellano existen también esos episodios de lucha popular, que forman parte de nuestra memoria colectiva y que son patrimonio de todas aquellas personas que de una manera u otra estamos comprometidas hoy en día en nuestra tierra con la transformación social y política.
Más allá de las limitaciones con que nos vayamos a encontrar en cada caso, cada uno de esos episodios presenta aspectos que pueden y que deben ser tenidos en cuenta a la hora de abordar los retos del presente, que no son pocos.
Y dentro de la historia de lucha popular en Castilla, la propuesta política del Pacto Federal Castellano de la 1ª República nos ofrece numerosos elementos que resultan de interés hoy en día.
Nos encontramos ante un contexto de grave crisis económica del modelo neoliberal capitalista a nivel mundial, que en el caso concreto del estado español coincide además con una crisis del actual modelo social, político e institucional existente.
La fase de crecimiento basada en el expolio imperialista, en el irracional consumo y en la construcción y el endeudamiento tocó techo. La burbuja estalló, y el capital financiero está lanzando una brutal ofensiva sobre las clases populares y trabajadoras, logrando que la deuda privada haya sido asumida de forma pública, e imponiendo planes de reestructuración a los estados endeudados que suponen un claro avance depredador de derechos y de empeoramiento de nuestra calidad de vida.
Ante esta situación, en el estado español es absolutamente necesario articular una respuesta popular que vaya más allá del planteamiento de respuestas de tipo económico-laboral, que siendo necesarias son insuficientes. Es necesario el cambio de régimen político, ya que sin ese cambio no será posible poner fin a la ofensiva del neoliberalismo financiero. Y la ruptura democrática y republicana de los pueblos con el Régimen borbónico post-franquista es el camino.
Estamos viviendo y vamos a vivir años convulsos, como los tiempos de los dos únicos periodos republicanos existentes hasta la fecha, y ante una situación así es necesaria la claridad ideológica y política.
En nuestra tierra, buena parte de las fuerzas progresistas y revolucionarias nos agrupamos hoy en día bajo la consigna de la ruptura democrática en clave republicana, incluyendo entre nuestras reivindicaciones fundamentales el derecho a la libre autodeterminación de los diferentes pueblos que convivimos bajo la jurisdicción del estado español. Esa definición avanzada sobre la cuestión territorial es precisamente uno de los elementos que nos separa de aquellas otras fuerzas que desde posturas claramente españolistas y reivindicándose formalmente republicanas, silencian e invisibilizan la cuestión nacional y el derecho de los pueblos a decidir libremente su futuro. Y la cuestión nacional puede convertirse en uno de los elementos diferenciadores esenciales entre aquellos que apostemos en profundidad por la ruptura republicana de los pueblos con el Régimen, y aquellos que se coloquen del lado de su reforma, también republicana, pero en un sentido meramente formal y anecdótico.
Como decíamos, no son tiempos para la ambigüedad o las medias tintas, ya que nos encontramos ante la necesidad de levantar una alternativa política al actual Régimen Borbónico post-franquista y al neoliberalismo el que este se encuentra íntimamente asociado, y para poder hacer realidad esas transformaciones es necesaria la claridad, entre otras cuestiones, con respecto a la cuestión nacional, pero no sólo en referencia a aquellos pueblos trabajadores más avanzados en su lucha social y nacional, sino también con respecto a la propia cuestión nacional de los castellanos y las castellanas.
En nuestra tierra, las opciones federales, si bien reconocen el carácter plurinacional del estado, esconden con frecuencia posturas poco claras con respecto a la propia cuestión nacional castellana. Y ello es un lastre que debemos superar. Y debemos hacerlo no desde un punto de vista teórico o abstracto, sino teniendo en cuenta que las posiciones sobre la cuestión nacional, incluida la propia, conllevan a la larga (como veíamos) claras implicaciones para la práctica política, y a medida que esta se radicalice (y a ello aspiramos), aquellas contradicciones no resueltas o superadas tenderán a aflorar una y otra vez, bajo muy diferentes formas, dificultando el camino de por sí complicado.
Como decíamos, es necesario y posible derrotar al actual Régimen monárquico y al neoliberalismo, y las iniciativas internacionalistas y la solidaridad entre los pueblos sin duda reforzarán y acelerarán ese proceso. Buena prueba de ello es toda la potencia política y militante desplegada en el proceso de lucha que hizo posible la presentación a las pasadas elecciones europeas de la candidatura II-SP. Ahora bien, el internacionalismo y la posibilidad de aunar luchas entre los diferentes pueblos bajo jurisdicción del estado español no debe ni puede suponer la renuncia a la propia construcción de las fuerzas populares en el propio marco nacional. Lucha internacionalista y construcción de fuerzas populares en cada marco nacional de lucha de clases no son procesos antagónicos, sino todo lo contrario: se trata de procesos complementarios, inseparables e irrenunciables.
Y en ese sentido, a la hora de afrontar el presente, al plantear opciones federales es necesario tener una postura clara sobre cuál es la propia realidad nacional que se aspira a federar con otras realidades nacionales, así como cuáles son esos derechos políticos concretos que tienen derecho a su libre articulación o federación.
Con sus luchas, el pueblo trabajador castellano ha aportado numerosos elementos a la cuestión republicana y a la cuestión federal. Sin ir más lejos el propio color morado de la bandera tricolor; símbolo que hoy en día es sentido con cariño por numerosos castellanos y castellanas comprometidos, luchadores de los y de las que nos sentimos herman@s. Ese color morado hace expresa referencia a la lucha popular comunera castellana. Y dentro de la memoria colectiva de lucha republicana en Castilla, el Pacto Federal Castellano de la 1ª República, aún teniendo en cuenta sus limitaciones históricas, ha sido y es todo un referente a tener en cuenta por todos aquellos y aquellas que vinculan la lucha republicana con la lucha de los pueblos por sus derechos sociales y nacionales
Con la conmemoración de la Firma del Pacto Federal Castellano, con la que finalizamos la campaña Construyendo Castilla 2010, pretendemos honesta y abiertamente fomentar el debate constructivo y fraternal entre los republicanos y las republicanas en Castilla.
Y esperamos que la charla este próximo sábado en el Ateneo Republicano de Vallecas sea una buena ocasión para ello.
Frente a la crisis del modelo neoliberal capitalista, frente a la crisis social que vive nuestro pueblo, frente a la crisis política e institucional que atraviesa el Régimen borbónico español, es la hora de construir en Castilla una alternativa política ajustada a los intereses y necesidades de nuestras clases populares.
¡La crisis que la paguen los capitalistas!
¡La ruptura democrática está aún pendiente!
¡Castilla mañana será republicana!
LA CASTILLA SOBERANA QUE QUEREMOS.
Son muchos los momentos de la historia que nos empujan cada día a seguir luchando por un futuro muy distinto para los pueblos y ciudades de Castilla, de Norte a Sur y de Este a Oeste.
En 1869, surge el Pacto Federal Castellano, precedido de importantes movilizaciones, como la habida en Valladolid con más de siete mil personas de aquella época.
El Pacto Federal Castellano es un documento gestado en los albores de la I República que supone, para el castellanismo de izquierdas de nuestros días, un punto de inflexión de nuestra historia.
Mientras se formula una propuesta de gran calado, que permite la articulación política federal de Castilla, se gesta el I período republicano. ¿Casualidad? La historia de las llamas comuneras siempre es coincidente en el tiempo con los momentos álgidos de la historia de la lucha de clases en la península. Posteriormente, durante la guerra contra el fascismo de 1936, la memoria comunera tuvo incluso organización militar, formado por 2000 milicianos (El Batallón de los Comuneros) en la defensa del Madrid antifascista.
Castilla en cambio, como ya hemos señalado en anteriores trabajos, estuvo completamente ausente del llamado proceso de “transición” y hoy pagamos los platos rotos de aquel trágico error.
El nacionalismo español tiene para Castilla reservado el papel de cementerio nuclear, el ladrillo y los contratos basura son la ley imperante, especulación y destrucción del territorio, el caciquismo y los grupos de poder, la corrupción masiva, la alienación embrutecedora de los medios ….. y las castellanas y castellanos carecemos de herramientas propias suficientemente articuladas para la defensa de nuestros intereses de clase.
El Pacto Federal Castellano, suscrito en 1869, es de una gran utilidad para construir el proyecto comunero del siglo XXI, en alianza con los sectores más conscientes de nuestra tierra.
Es necesario reivindicar y ser conscientes de nuestra historia, como pueblo castellano, ejercicio que tambien ha de hacerse desde el movimiento republicano:
Por un lado, la necesidad de reconocer y tener en cuenta Castilla en relación a la republica. Tenemos el hecho del Pacto Federal Castellano o la decisión consciente de añadir el morado como una de las franjas de la bandera – la que específicamente le diferencia-, en honor a los comuneras/os y como símbolo de progresismo.
Por otro lado, la necesidad de dotar de contenido a la lucha antimonárquica, en torno a la cuestión de clase, a la de género y tambien la nacional, donde los pueblos deben ser protagonistas, y el nuestro, Castilla, no puede volver, de nuevo, a estar ausente como sujeto político.
Hay una responsabilidad por parte de los y las republicanos de hacer frente al proyecto españolista hacia Castilla, así como hacia el resto de pueblos que están bajo jurisdicción del Estado español.
Pero también, además de por principios revolucionarios, debemos de dotar de fuerza al movimiento antimonárquico, permitiendo la confluencia, en la lucha común contra la monarquía, de los movimientos de construcción nacional, en algunos de los cuales es donde más desarrollados están los movimientos populares, así como saber integrar a las distintas tradiciones revolucionarias: socialistas, libertarias, comunistas, autonómos, antifascistas.
Frente a la monarquía borbónica de 1978, la partición de Castilla en 5 comunidades autónomas y la imposición del neoliberalismo capitalista….
LAS COMUNERAS Y COMUNEROS DEL SIGLO XXI REIVINDICAMOS
La elección democrática de la forma de estado, entre monarquía y república, como un primer paso en la democratización necesaria del estado español.
El derecho de Autodeterminación concebido no como un mero instrumento jurídico legítimo, sino también como una práctica cotidiana de una conciencia social plena, enfrentada a la opresión de clase, nacional y de género, además de cómo una herramienta de autoorganización de poder popular. Y desde la soberanía de cada pueblo, defender y ejercer la solidaridad internacionalista
La reordenación del territorio castellano teniendo LA COMARCA y no la provincia, como eje de la vida social, económica y política. Ello permitiría un desarrollo con la participación de la población, ejerciendo la democracia directa y generando un modelo en armonía con el territorio, que dinamice tanto el medio rural como el urbano, evitando tanto el despoblamiento y nuclearización del campo como la masificación de la ciudad.
Generando una economía de proximidad, experimentando formas cooperativas y colectivas de dinamizar el territorio de un modo ajustado a las características concretas de La Comarca, recuperando formas de propiedad comunales e instituciones populares como el Concejo Abierto, para tener un territorio sostenible ecológicamente y radicalmente democrático.
El Castellanismo políticamente organizado lucha por el reconocimiento de Castilla como nacionalidad histórica, soberana de sus propios recursos y decisiones, dentro de un marco territorial de libre federación comunera de las cinco comunidades autónomas en que hoy está dividida nuestro territorio ( Castilla y León, La Rioja, Cantabria, Madrid, Castilla La Mancha).
La relación con el resto de pueblos BAJO JURISDICCION del Estado Español debe establecerse de igual a igual, sin imposición ninguna y respetando las decisiones soberanas de las y los habitantes de dichos territorios.
Sabemos que existen otros proyectos políticos con una definición territorial diferenciada, lo cual no es contradictorio con el desarrollo de nuestra propia propuesta, que hunde raíces en nuestra historia y que tiene como eje fundamental la soberanía del común sobre los propios recursos y decisiones, así que serán las gentes que habitan las diferentes comarcas quienes tengan la última palabra sobre la configuración territorial y las distintas opciones existentes.
La falta de articulación política de Castilla y la ausencia de una voz propia, singularmente castellana, es un elemento imprescindible para el desarrollo del nacionalismo reaccionario español, el mantenimiento del actual Estado de Cosas y por supuesto, del actual Bloque Dominante.
Las comuneras y comuneros del siglo XXI afirmamos que no solo es necesario sino que además es posible un cambio de sistema económico, productivo, social y político a medio plazo y nuestras energías van encaminadas en esa dirección, trazando complicidades con el resto de organizaciones, acumulando fuerzas y construyendo espacios de encuentro.
Por eso nos reafirmamos en la necesidad de seguir construyendo la Castilla soberana que lucha por la justicia social.
El resto depende de ti.
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INTRODUCCIÓN DE LA UPC AL PACTO FEDERAL CASTELLANO (1991)
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El día 13 de junio de 1.869, una gran manifestación popular, más de siete mil personas según los periódicos de la época, recorría las calles de Valladolid para apoyar la firma del Pacto Federal Castellano, que los representantes republicanos de las diecisiete provincias de Castilla, rubricarían dos días después.
Eran aquellos, momentos cruciales, en una lucha que hoy desgraciadamente perdura, entre aquellos – los sectores sociales más privilegiados y sus representantes politicos- partidarios de mantener el viejo régimen monárquico con todas sus secuelas de corruptelas y delimitación al ejercicio de las libertades, y los partidarios de levantar un nuevo régimen político capaz de poner freno el sinfín de desmanes, organizando la sociedad de abajo a arriba, y poniendo como pilar básico de esa organización los derechos de las personas y de los pueblos.
Actualmente esa lucha sigue estando vigente, porque los frutos que el actual sistema político produce, no pueden estar más podridos.
Desde la UPC, vamos a impulsar la conmemoración de ese acontecimiento principal de nuestra historia cual es la firma del Pacto Federal Castellano, no solo desde el punto de vista de recuperar la historia propia, cosa ya de por sí importante, por que un pueblo que pierde sus raíces pierde su identidad, sino también para proyectar esa historia en el presente, y sobre todo que ese conjunto de experiencias, las de aquellos que nos precedieron en a lucha por una CASTILLA LIBRE Y SOBERANA y la nuestra actual, nos sirvan a no tardar mucho para conseguirla.
Corría el año 1878 y la movilización popular conseguía que Isabel II, cabeza de la monarquía borbónica en aquel entonces y tatarabuela del actual rey, tuviera que abdicar el Estado Español camino del exilio.
El régimen que ella coronaba, también era como éste una monarquía constitucional, el de la constitución de 1.845, pero también como en muy buena medida el actual, estaba al servicio de las clases más privilegiadas y de toda clase de elementos corruptos, que parasitaban y vampirizaban a la sociedad civil a través de los aparatos del Estado, incluyendo por supuesto entre estos a la institución parlamentaria.
Aquel régimen después de poco mas de veinte años de funcionamiento, había dado tantas muestras de podredumbre e incompetencia para resolver los problemas del común de los ciudadanos que pereció bajo la presión popular.
Sin embargo, las fuerzas y sectores sociales que mantenían ése sistema no perecieron, sólo fueron derrotados momentáneamente.
El pueblo es generoso siempre en sus victorias, a diferencia de la reacción que ha demostrado una bestial crueldad a lo largo de nuestra historia, cuando ellos han sido los ganadores.
Una de las corrientes políticas mas importantes que contribuyó a la caída de la monarquía borbónica y su constitución de 1845 fue la republicana.
Efectivamente, durante los años anteriores a 1868 había venido extendiéndose y madurando el movimiento republicano en el El Estado Español que contaba entre sus bases sociales a una nutrida representación de todos aquellos sectores que pueden articular un proyecto social progresista: Trabajadores de la ciudad y del campo, profesionales, intelectuales …
La caída de Isabel II abre paso a un periodo de enfrentamientos que va a durar hasta 1.873, entre los partidarios de mantener el viejo régimen con nuevas caras, proyecto que cristalizará en el breve reinado de Amadeo de Saboya y la mayoría de la población, empeñada en construir un nuevo sistema político. Esta lucha culminará, en esa fase histórica con la proclamación de la REPÚBLICA FEDERAL, el 2 de Febrero de 1.873.
En este contexto, de lucha entre los defensores de un régimen caduco lleno de privilegios y corruptelas, y el movimiento republicano representantes del sector más dinámico de la sociedad civil, en el que se da la firma del Pacto Federal Castellano.
Este Pacto Federal Castellano tiene pues dos claros objetivos :
- Reafirmar la necesidad de un cambio de régimen.
- Garantizar que el nuevo sistema político que se constituya reconozca institucionalmente la identidad de Castilla como pueblo diferenciado, es decir con derecho a su propia articulación política.
Ambos objetivos quedan bien explicitados en el texto del citado pacto, así en su artículo primero dice: “La asamblea de representantes de la Federación Castellana reconoce y declara que la forma de gobierno que entraña y ha de realizar el ideal del partido republicano, es la República Democrática Federal.”…
Y en el cuarto: “La Federación castellana se constituye por la unión de diecisiete provincias congregadas… Esta federación se compone de los dos Estados de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva.
El Estado de Castilla la Nueva lo constituyen las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo.”
El Estado de Castilla la Vieja lo constituyen las provincias de: Ávila, Burgos, León, Logroño, Santander, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
La IRepública en cuyos trabajos constitucionales se recoge el contenido del Pacto Federal Castellano supondrá la última ocasión en la que institucionalmente se reconozca la realidad nacional de nuestro pueblo. Como es bien sabido aquélla experiencia democrática es liquidada por al fuerza de las armas para dar pie a la restauración de la monarquía borbónica.
La restauración borbónica que va a tener su sustento jurídico en la constitución de 1876 durará hasta 1931 con la proclamación de la II República.
En esa etapa llamada genéricamente “LA RESTAURACIÓN” y durante la cual van a reinar Alfonso XII, su viuda regente y Alfonso XIII, bisabuelos y abuelos respectivamente de Juan Carlos I, se van a dar rasgos de gran similitud en el funcionamiento del sistema político con respecto al actual, que al fin y al cabo no es más que una “SEGUNDA RESTAURACIÓN”
Los rasgos más sobresalientes de aquella restuaruación, superponibles al actual, serían los siguientes:
- La corrupción política generalizada.
- La existencia de un sistema formalmente democrático por el hecho de estar basado en el sufragio universal pero que en la práctica, al existir tal cúmulo de limitaciones y recortes al uso de los derechos políticos, así como al estar los representantes elegidos no al servicio y bajo el control de sus electores si no al mandato de las elecciones de sus partidos, ese sistema se convierte en la práctica en una tiranía real.
- El poder apabuyante de la partitocracia articulada a través de las grandes formaciones políticas, antaño partido conservador y liberal hoy PSOE y PP, que han constituido una casta osbre puesta a la sociedad civil a la que día a día pretenden anular más y más, incrementando sus privilegios corporativos y disminuyendo los derechos del común de los ciudadanos.
- La desagregación cada vez mayor del sistema político de amplios sectores sociales.
Es interesante traer aquí a colación del manifiesto escrito por Pérez Galdós el siete de octubre de 1909.
… “ ya es hora de oponer a los atrevimientos de nuestros gobernantes algo más que el asombro seguido de resignación fatalista, algo más que las maldiciones murmuradas algo más que las protestas, semejantes a los cohetes que estallan con luces y ruidos apagándose en un cobarde silencio
… no temamos que nos llamen anarquistas o anarquizantes, que ésta resucitada inquisición ha descubierto el ardid de tostar a los hombres en las llamaradas de la calumnia.
Ya nos han dividido en dos castas, buenos y malos.
No nos turbemos ante esta inmensa ironía. Rellenemos las filas de los malos que burla burlando, a la ida contra el enemigo, seremos los más y a la vuelta los mejores”
Es importante traer este pronunciamiento de Galdós, por que hoy como en aquéllos momentos hay que ponerse andar, hay que decir ya basta.
La sociedad castellana tiene que retomar su papel de protagonista del propio devenir, las gentes tenemos que pasar a ser los actores de nuestra propia existencia.
No podemos seguir dejando que secuestren nuestros derechos, para que ellos los parásitos del sistema aumenten sus privilegios.
Nos podemos seguir dejando que nos roben legal o ilegalmente para ellos poder enriquecerse.
Tenemos que empezar andar. gentes y los pueblos del Estado Español han demostrado en muchas ocasiones que tienen el dinamismo y la fuerza suficiente para luchar y vencer, ésta ocasión no ha de ser una excepción.
La conmemoración de la firma del Pacto Federal Castellano puede ser una ocasión para ponerse en marcha
Castilla 15 de junio 1991.
UPC
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¿Quiénes firmaron el PFC?. ¿Representaban al pueblo?. ¿Qué legitimidad tenían?.
//La Comisión Provincial de León no cumpliría fielmente los deberes que en ausencia de la Diputación le encomienda la Ley, si dejará de elevar á los Representantes del Pueblo las consideraciones que le sugiere el proyecto de Constitución Federal, leído en la Sesión de 17 de Julio próximo pasado.
Desde el momento en que fué conocida en esta provincia la división proyectada de España en 15 Estados para constituir la Federación, no ha cesado un momento de recibir las reclamaciones más enérgicas y las excitaciones más eficaces de los Ayuntamientos, á fin de que acudieran á la Representación Nacional, solicitando para la provincia de León la autonomía, que á otras con menos derecho se trata de conceder.
La provincia de León, Título y Cuna del primer Reino de la reconquista, que cuenta con una extensión superficial de 1.597.120 hectáreas y una población de 348.756 habitantes; que por su situación topográfica, por sus producciones, por sus costumbres, no pertenece, ni puede considerarse como una parte de Castilla la Vieja; y que cuenta con elementos mas que suficientes para constituir por sí un Estado próspero, no debe ni puede ser absorbida por otro, sea cualquiera su nombre, y con el que no la unirán seguramente relaciones de ninguna especie.
No pretende León en manera alguna ser el centro de un Estado, al que concurrieran otras de las actuales provincias; sino formarse por sí sola, y no perder su autonomía, ni el glorioso nombre de Leoneses sus habitantes, que con él y no con el de Castellanos se han distinguido siempre por su patriotismo, su laboriosidad y su cordura.
Si la división responde á los antiguos Reinos, como asegura el preámbulo del proyecto de Constitución ¿Quién con mas derecho que León para formar un Estado? Si estos han de tener cierta importancia, ¿Por qué Navarra y otros obtienen la preferencia cuando les supera la provincia de León en población, en extensión superficial y en el valor de sus variadas producciones, por las que solo en la Contribución territorial satisface mas de tres millones de pesetas?
La Comisión provincial de León no duda un momento que estas mismas consideraciones ligeramente expuestas, hubieran surgido en la discusión del proyecto; pero anticipándose, porque así lo exige el malestar y la impaciencia que en la provincia reina, ante el temor de que desaparezca su autonomía, acude á las Cortes Constituyentes suplicando se digne tenerlas presentes al tratar de constituir el País.
Salud y República. León 4 de Agosto de 1873.-Narciso Núñez Palomar, Vice-Presidente.-Salvador Balbuena.-Julián Contreras.-Diego López Fierro.-Manuel Martínez.-P.A.D.L.C.P., Domingo Díaz Caneja, Secretario”//
Ya sabemos, amigo Leonés, que un sector de gentes de la provincia de León se reconoce ideológicamente en el regionalismo leonés, que reivindica ser Comunidad Autónoma propia y Región de Ejjpaña.
Es un proyecto con el que nunca coincidiremos no sólo por la cuestión nacional castellana, sino porque el castellanismo siempre ha sido y será de IZQUIERDAS.
Y te recomiendo que atemperes la bilis y hagas una segunda lectura más sosegada.
No hay nada de imposición sobre nadie, lo que manda es la SOBERANÍA DEL COMÚN.
Así que dale tu tabarra a los tuyos, colega.
El escrito que colgué es precisamente la respuesta ante el PFC. Por tanto cabría plantrar la pregunta ¿quién firmó?. ¿Representaban a la gente que decían representar?. ¡Por quién hablaban?. Por eso, si basáis vuestra territorialidad en un documento donde se nos incluye arteramente y con una serie de argucias donde no dijimos querer estar entonces estáis contradiciendo lo que precisamente es el principio de autodeterminación que no es ni de largo lo que fué ese pacto que como se ve se suplantaron a territorios que supuestamente se adhirieron. Si se reconoce ese pacto y la legitimidad de aquellos representantes me costaría pensar que se el proceso de autodeterminación fuera limpio y sin ninguna clase de pucherazo.
Mira, me parece que desde la distancia hablas y no conoces la realidad de un territorio del que según vuestro mapa está llamado a formar parte de ese proyecto que planteáis. El leonesismo es más plural de lo que tú te piensas; existen varias tendencias y una de ellas precisamente es la de un soberanismo leonés de izquierdas representado en AGORA. Así que te convendría si no fuera mucho pedir que antes de teclear te informases mejor. A mí no se me ocurriría decir que el castellanismo de IzCa es como el del PCAS porque ambos son castellanismo.
Si lo que manda es la soberanía del común lo que es incomprensible es que de partida se incluyan territorios donde ya se pronunciaron en aquel momento contestando precisamente al pacto que se planteaba y que vosotros lo cogéis de forma rígida.
Por último, yo soy leonés; no castellano. Todo mi respeto al castellanismo pero no incluyáis a pueblos que no son Castilla.
Por si no se dió cuenta el texto con el que abrí el debate no es mío sino de los representantes legítimos que respondieron ante las autoridades de la I república tras conocerse la propuesta del partido que unilateralmente sin contar con nadie propuso el PFC. Es de esperar que de igual forma, la adhesión a ese pacto no fuera de ninguna forma legítima. Quienes respondieron sí que tenían una respresentatividad y respondieron por la incertidumbre que causaba a la población dicho mapa territorial.
Ahora vuelvo a formular la misma pregunta: ¿A quién representaban los que firmaron?. A los leoneses que nos dice que en Valladolid se manifestaran x número de habitantes. ¿Qué nos dice?. ¡Qué tiene que ver con nosotr@s?.